Por Ing. Héctor G. Manya — Ingeniero Mecánico, Máster en Gestión de la Promoción y Explotación de Infraestructuras, especialidad Grandes Proyectos de Edificación (Universidad Alfonso X el Sabio, Madrid).

Es una escena habitual en Ecuador: una familia construye una o dos plantas de su vivienda, deja las columnas con varillas de espera que sobresale en la losa de cubierta, y unos años después —cuando «hay más presupuesto» o crece la familia— levanta uno o dos pisos más sobre esa misma estructura. Rara vez alguien vuelve a llamar a un ingeniero antes de hacerlo. Y ese es exactamente el problema.
Esta práctica también apareció, de forma indirecta, entre las estructuras que he evaluado a lo largo de los años: edificaciones que resistieron razonablemente bien un evento sísmico en su diseño original, pero que sufrieron daños desproporcionados porque en algún momento de su vida útil se les añadió peso que el cálculo estructural original nunca contempló.
Por qué se hace
La razón es casi siempre económica. Construir por etapas permite distribuir el gasto en el tiempo, y en muchos casos el terreno ya está comprado y la cimentación ya existe, así que «aprovecharla» parece la opción lógica. El problema es que esa cimentación, esas columnas y esas vigas no se diseñaron para un número indefinido de pisos futuros — se diseñaron para una configuración específica, con un peso total específico, que el ingeniero calculó en su momento.
La lógica que falla: no es solo «más peso arriba»

Añadir un piso no es simplemente colocar más carga muerta y viva sobre la estructura existente, aunque eso ya sería suficiente motivo de revisión. El problema es más profundo, y tiene que ver con el diseño sismorresistente:
La fuerza sísmica que debe resistir una edificación es, de forma simplificada, proporcional a su masa (F = m·a). Cuando se añade un piso, no solo aumenta la carga vertical sobre columnas y cimentación — aumenta la masa total de la edificación, y con ella, la fuerza sísmica de diseño que toda la estructura por debajo (columnas, vigas, muros, cimentación) debería ser capaz de resistir. Un edificio calculado para dos pisos bajo la Norma Ecuatoriana de la Construcción, al que se le añade un tercer o cuarto piso sin recálculo, queda sometido a demandas sísmicas para las que nunca fue verificado, ni en resistencia ni en ductilidad de sus conexiones.
A esto se suman efectos menos evidentes: cambios en el centro de masa y el centro de rigidez del edificio, que pueden inducir torsión en planta durante un sismo — uno de los mecanismos de falla más comunes y más destructivos en estructuras irregulares. Una ampliación mal planificada, incluso si cada elemento nuevo está bien construido, puede convertir una estructura regular en una estructura torsionalmente irregular.
Lo que dice la norma
La NEC-SE-DS (norma ecuatoriana de diseño sismorresistente) es clara en un principio que muchas veces se ignora en la práctica informal: cualquier cambio de uso, incremento de carga o modificación estructural de una edificación existente —incluida la adición de pisos— requiere una evaluación estructural que verifique que el sistema resistente, desde la cimentación hasta la cubierta, sigue cumpliendo con los requisitos de resistencia y desempeño sísmico de la norma vigente. No es un trámite opcional: es una condición para que la ampliación sea segura, no solo legal.
Cómo saber si su edificación puede recibir un piso adicional
Antes de levantar una losa más, hay pasos concretos que permiten saber si la estructura existente lo soporta:
- Revisión de los planos estructurales originales, si existen, para conocer las cargas de diseño y el sistema estructural planteado.
- Inspección y levantamiento del estado actual: dimensiones reales de columnas y vigas, cuantía de acero instalada (con pacómetro o mediante calas), y estado de conservación del hormigón existente.
- Verificación de la cimentación, el elemento más difícil y costoso de corregir después, y por lo tanto el primero que debe confirmarse antes de decidir ampliar.
- Recálculo estructural completo con la nueva configuración de cargas y masa, para confirmar que columnas, vigas y cimentación tienen la capacidad remanente necesaria — o para definir qué refuerzos se requieren antes de construir el piso adicional.
La lección
Una estructura no es un sistema que «aguanta lo que le pongan encima» hasta que visiblemente falla. Es un sistema calculado para una configuración de cargas específica, y cada elemento —desde la cimentación hasta la última columna— tiene una capacidad definida que se agota. Añadir un piso sin verificación estructural no es una decisión de construcción menor: es cambiar las reglas del diseño original sin confirmar si la estructura las puede seguir cumpliendo.
Si su edificación fue construida por etapas, o está considerando ampliarla, una evaluación estructural antes de levantar el siguiente piso cuesta una fracción de lo que costaría reforzar —o reconstruir— una estructura que ya no tiene la capacidad para resistir la que le añadieron.

