Desastres estructurales que cambiaron la ingeniería: lo que enseñan el Hyatt Regency y Champlain Towers South

Por Ing. Héctor G. Manya — Ingeniero Mecánico, Máster en Gestión de la Promoción y Explotación de Infraestructuras, especialidad Grandes Proyectos de Edificación (Universidad Alfonso X el Sabio, Madrid).


Cada norma estructural que aplicamos hoy tiene, detrás, la historia de un colapso que la hizo necesaria. Estudiar esos casos no es morboso — es la manera en que la ingeniería aprende de sus errores más costosos, para que no se repitan. Comparto dos de los casos que más se estudian en el mundo, por razones distintas y complementarias.

Hyatt Regency de Kansas City (1981): el cambio de detalle que nadie volvió a calcular

El 17 de julio de 1981, dos pasarelas suspendidas en el lobby de un hotel en Kansas City colapsaron sobre una fiesta con cientos de personas. Murieron 114 personas y 216 resultaron heridas — sigue siendo, más de cuatro décadas después, el colapso estructural más mortal en la historia de Estados Unidos hasta ese momento.

La causa no fue un error de cálculo del diseño original. El diseño original contemplaba varillas de suspensión continuas, desde el techo hasta el segundo piso, atravesando la pasarela del cuarto piso — de forma que las vigas cajón del cuarto piso solo debían soportar su propio peso, mientras las varillas soportaban por separado el peso de la pasarela inferior.

Durante la construcción, el fabricante de acero propuso un cambio: en vez de una varilla continua roscada en toda su longitud (que exponía la rosca a daños durante el izaje), usar dos juegos de varillas independientes, una suspendiendo el cuarto piso desde el techo, y otra suspendiendo el segundo piso desde el cuarto piso. El cambio parecía menor. En la práctica, duplicó la carga que debían soportar las vigas del cuarto piso — que ahora cargaban ambas pasarelas — sin que nadie recalculara esa nueva condición.

Las vigas cajón estaban diseñadas para resistir apenas el 30% de la carga que terminaron recibiendo. El fallo ocurrió exactamente donde era más débil: la soldadura que unía las dos secciones en C de la viga cajón cedió, la tuerca de soporte se deslizó por el espacio que dejó esa falla, y toda la estructura cayó.

La lección no es sutil: cualquier cambio a un detalle de conexión estructural, por menor que parezca, tiene que volver al ingeniero de diseño para su verificación. Un cambio «de campo» que nadie recalcula puede convertir un factor de seguridad de diseño en un margen insuficiente sin que nadie se entere hasta que la estructura falla.

Champlain Towers South, Surfside (2021): cuando el diseño y el mantenimiento fallan juntos

El 24 de junio de 2021, un edificio residencial de 12 pisos en Surfside, Florida, colapsó parcialmente mientras sus residentes dormían. Murieron 98 personas.

Durante años circuló la idea de que la causa principal fue la corrosión del acero de refuerzo por exposición a cloruros — un tema que conozco bien por mi propio trabajo evaluando estructuras costeras. Pero el informe técnico final del NIST (Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE.UU.), publicado en 2026 tras años de investigación, matiza esa versión: identificó desviaciones severas y generalizadas entre el diseño estructural original y los códigos vigentes en su momento, además de diferencias entre lo diseñado y lo efectivamente construido, como las causas fundamentales de un margen de seguridad insuficiente desde el origen. La corrosión y el deterioro acumulado durante 40 años de vida del edificio —incluyendo modificaciones a la losa de la piscina— actuaron como factores que fueron reduciendo progresivamente esa capacidad ya comprometida, hasta que dos conexiones entre columnas del garaje y la losa de la piscina fallaron, iniciando un proceso de fisuración que se extendió durante tres semanas antes del colapso final.

Es una distinción importante: no fue solo el deterioro por el tiempo, y no fue solo un error de diseño original. Fue la combinación de ambos — una estructura que ya nació con menos margen del que debía tener, sometida durante décadas a un proceso de deterioro que fue erosionando lo poco que le quedaba, sin que las inspecciones periódicas fueran suficientes para forzar una intervención a tiempo.

Lo que ambos casos enseñan, más allá del océano y las cuatro décadas que los separan

Kansas City fue un fallo repentino, originado en un cambio de construcción no verificado. Surfside fue un fallo lento, originado en un diseño con margen insuficiente que el tiempo y el deterioro terminaron de agotar. Son mecanismos distintos, pero comparten una misma raíz: la distancia entre lo que una estructura debía ser, según su cálculo, y lo que efectivamente era en el momento de fallar.

Esa es, exactamente, la pregunta que trato de responder en cada evaluación estructural que hago — desde los 12 edificios que evalué tras el terremoto de 2016 hasta cualquier estructura existente que alguien me pide revisar hoy: ¿qué tan lejos está esta estructura, en este momento, de lo que su diseño original garantizaba? La respuesta casi nunca es visible a simple vista. Por eso existen los ensayos, las inspecciones periódicas, y la insistencia — a veces incómoda — en no aprobar un cambio de obra sin que alguien lo recalcule primero.

Ningún colapso estructural es inevitable hasta el último momento en que pudo evitarse. Esa es la parte que más pesa de estudiar estos casos, y también la que más vale la pena recordar.

Fuentes: NIST (National Institute of Standards and Technology), «NIST Releases Technical Findings on What Caused the 2021 Partial Collapse of Champlain Towers South» (2026); Wikipedia, «Hyatt Regency walkway collapse», con base en el informe técnico de la investigación original.