Dos hallazgos en una obra gris en Quito: cuándo una filtración se resuelve con la mampostería y cuándo no

Dos hallazgos en una obra gris en Quito: cuándo una filtración se resuelve con la mampostería y cuándo no

Por SIDER Ingeniería de Proyectos


Esta semana grabamos el avance de una vivienda en Quito que construimos nosotros mismos, y sigue en obra gris. Columnas, vigas y losa ya fundidas, mampostería sin levantar en algunas zonas, instalaciones embebidas, ni un metro de enlucido. Es la misma etapa de otros artículos que hemos publicado, y volvemos a ella por una razón simple: es el único momento en que la estructura completa está a la vista. Lo que se encuentre ahora, bueno o malo, se puede confirmar y corregir sin picar nada terminado.

Del recorrido salieron dos hallazgos.

Un acabado de fundición en orden

Las columnas y vigas tienen proporciones razonables para el tipo de vivienda. La losa nervada se ve fundida de manera uniforme y el encofrado dejó líneas limpias. En varias columnas había una textura picada que a primera vista parecía cangrejera. No lo era: es picado intencional para que agarre el enlucido (ya lo explicamos en detalle en otro artículo). Esa falsa alarma solo se pudo descartar porque la estructura estaba expuesta y pudimos mirar el patrón con calma. Si la obra se hubiera revisado después del enlucido, ni siquiera habríamos podido hacernos la pregunta.

La filtración de la parte baja

También encontramos una filtración de agua en la parte baja de la obra. La primera lectura fue que, al levantar la mampostería que falta en esa zona, el problema quedaría resuelto. Es una hipótesis razonable, pero solo sirve si el agua entra por donde la hipótesis supone. Y hay más de un camino por donde puede entrar. Por ahora lo único cierto es el síntoma, agua en la parte baja. La causa sigue sin confirmar, y de ella depende qué se corrige.

Vista general de la obra en etapa de obra gris, con terraza, losa nervada y desagüe de piso
La terraza de esta obra, con su desagüe de piso ya previsto, todavía en obra gris — el momento de verificar pendiente y capacidad de desagüe antes de impermeabilizar.

Mismo síntoma, tres causas

Si el agua entra como lluvia empujada por el viento a través de un vano que todavía no tiene mampostería, cerrarlo con bloque elimina la entrada. Ahí la hipótesis se cumple.

Si sube por capilaridad desde el suelo, a través de un contrapiso sin barrera de vapor, o se cuela por la base de un muro sin impermeabilizar, levantar la mampostería no cambia nada. El agua sigue entrando por el mismo punto, solo que ahora detrás de una pared nueva, y la próxima vez costará más detectarla.

Si viene de una losa de cubierta o terraza con poca pendiente hacia los desagües, el bloque tampoco ayuda. El agua se empoza sobre la losa y termina filtrándose por las juntas o por la porosidad del propio hormigón, hasta que alguien corrija la pendiente o agregue impermeabilización.

Pendiente y desagüe, con números

Cuando el agua aparece cerca de una terraza como la de esta obra, que ya tiene previsto su desagüe de piso, hay dos verificaciones simples que se hacen antes de cubrir nada.

La primera es la pendiente. Tomemos una terraza de 5 m × 4 m con el desagüe en una esquina. El punto más alejado queda a una distancia diagonal de:

d = √(5² + 4²) = 6,4 m

Con una pendiente mínima recomendada de 1,5 % hacia el desagüe, la caída total entre el punto más alto y el desagüe es:

Caída = 6,4 m × 0,015 = 0,096 m ≈ 9,6 cm

Si en obra gris no encontramos esa caída, si la superficie está casi plana, el agua se va a empozar ahí por muy bien que se impermeabilice después.

La segunda es si el desagüe da abasto. Con el método racional (Q = C·I·A), un coeficiente de escorrentía C = 1,0 (losa impermeable), una intensidad de referencia I = 70 mm/h para una tormenta corta en Quito y el área tributaria de esta terraza, A = 20 m²:

Q = (1,0 × 70 × 20) / 3600 = 0,389 L/s

Es un caudal bajo, que un solo desagüe de piso estándar evacúa sin problema. En un caso como este, entonces, lo que suele fallar es la pendiente y no la capacidad del desagüe. Que el desagüe de piso ya esté previsto solo dice que existe, no que la losa lleve el agua hasta él. Medir las dos cosas en vez de mirarlas a ojo es lo que separa un diagnóstico de una suposición.

Vista de columna y losa en obra gris, estructura completamente expuesta
Estructura completamente expuesta en obra gris: el único momento en que se pueden confirmar a la vez el acabado de fundición y el origen real de una filtración.

Qué corregir en cada caso

  • Vano abierto: se resuelve con la mampostería, como se había pensado. No hace falta nada más.
  • Capilaridad o muro sin impermeabilizar: impermeabilizante en el contrapiso o en la base de los muros (zócalo impermeabilizado) antes de dar la zona por cerrada.
  • Pendiente o desagüe insuficiente en la losa de cubierta: corregir la pendiente o agregar impermeabilización con la caída adecuada antes de seguir.

Cuatro artículos, una misma razón

Los artículos de esta semana (la pantalla mal anclada, el muro de contención, el picado que parecía cangrejera y ahora esta filtración) nacen de lo mismo. Son hallazgos que solo se pueden confirmar, medir y corregir mientras la estructura está expuesta. Con enlucido, pintura, piso y mampostería terminada ya no se ve el patrón de una textura, ni se mide la pendiente real de una losa, ni se sabe si el agua sube del suelo o entra por una abertura. La obra gris no es un trámite entre fundir y enlucir. Es la última oportunidad de resolver un hallazgo con un cálculo y no, meses después, con una pared picada.

Lo que yo haría con esta filtración

Yo no levantaría la pared pensando que con eso queda resuelto. Esa suposición es la que más se repite: el agua entra, entonces el muro lo arregla. Y si la causa era capilaridad, el muro nuevo esconde la evidencia y la humedad reaparece sin que nadie sepa de dónde.

Antes de cerrar nada, haría tres cosas en este orden: ver por dónde entra el agua cuando llueve, medir con nivel si la terraza tiene los 9,6 cm de caída que le tocan y revisar el contrapiso y la base de los muros. Los 0,389 L/s me dicen que el desagüe no es el sospechoso, así que si la terraza empoza, mi primera sospecha es la pendiente.

Una reserva. La filtración está abajo y la terraza arriba, de modo que este cálculo descarta una causa, no confirma otra. Sin ver la obra con lluvia no apostaría por ninguna de las tres.