Por SIDER Ingeniería de Proyectos
En obra gris (columnas y losas ya fundidas, mampostería levantada, instalaciones embebidas, pero todavía sin enlucido, pintura ni revestimiento) la estructura completa queda a la vista. Es la última oportunidad real de revisarla antes de que se tape para siempre.
Una de las cosas que hay que saber reconocer en esa etapa es la cangrejera real: hormigón con vacíos superficiales («panal de abeja»), con el agregado grueso expuesto porque la pasta de cemento no llegó a rellenar el encofrado. Muchos la descartan como un problema «de acabado», algo que el enlucido va a tapar. Estructuralmente no lo es.
Una aclaración antes de seguir. No toda superficie irregular en una columna es cangrejera. El picado que dejan a propósito los maestros para que el enlucido se adhiera puede verse parecido, pero es parejo y superficial, de apenas unos milímetros. La diferencia está en el patrón, y lo explicamos con un caso real que publicamos aparte.
Por qué la obra gris es el momento de revisar
En obra gris el sistema estructural (columnas, vigas, losas, muros portantes) está completamente expuesto, antes de enlucidos, pintura, cerámica, cielo raso o cualquier otro acabado. Los defectos de fundición como cangrejeras, fisuras, recubrimientos insuficientes o desalineaciones se ven, y todavía se pueden reparar con acceso directo al hormigón.
Cuando se enluce la columna y se pinta la pared, la cangrejera desaparece de la vista pero no del elemento. Sigue ahí, bajo un acabado que ni el propietario ni, muchas veces, el fiscalizador de una obra pequeña vuelven a mirar. Por eso la inspección de obra gris no es un trámite. Es la única ventana en que un defecto así se corrige sin picar acabados terminados.
Una cangrejera no es un asunto de acabado
Una cangrejera aparece cuando el hormigón fresco no llena el encofrado alrededor del refuerzo. Las causas son vibrado insuficiente, mezcla demasiado seca, congestión de varillas o mala ubicación de la descarga. Queda una capa exterior de hormigón poroso, sin la pasta que le da resistencia y que protege al acero.
Esa capa, la que se ve porosa y con el agregado a la vista, es la misma que el cálculo estructural supone trabajando en compresión junto con el núcleo. Si no está bien consolidada, la sección que realmente carga es más pequeña que la de los planos, aunque por fuera las dimensiones parezcan intactas.
Cuánto pierde una columna de 30×30
Para medir el efecto tomo una columna cuadrada típica de vivienda: 30×30 cm, hormigón f’c = 210 kg/cm² y refuerzo longitudinal de 8 varillas de 16 mm (Ast ≈ 16,08 cm², cuantía ≈ 1,8 %, fy = 4 200 kg/cm²).
La capacidad axial nominal de una columna con estribos (ACI 318 / NEC-SE-HM), sin excentricidad, es:
Pn = 0,80 · [0,85 · f’c · (Ag − Ast) + fy · Ast]
Columna sana (Ag = 30×30 = 900 cm²):
Pn = 0,80 · [0,85 · 210 · (900 − 16,08) + 4 200 · 16,08]
Pn = 0,80 · [178,5 · 883,92 + 67 536]
Pn = 0,80 · [157 780 + 67 536]
Pn = 0,80 · 225 316 ≈ 180 253 kg ≈ 180,3 toneladas
Ahora la columna con cangrejera perimetral sin reparar. Supongamos que el sondeo con martillo confirma que la capa exterior está desagregada, el caso típico en obra: agregado grueso expuesto en un espesor de 2 a 3 cm sobre buena parte del perímetro. Esa capa no se puede considerar capaz de transferir compresión de forma confiable, y el criterio conservador es descontarla. Si se pierden 3 cm de espesor efectivo por cada cara, la sección que trabaja baja de 30×30 a 24×24 cm (Ag = 576 cm²), con el mismo refuerzo en el núcleo:
Pn = 0,80 · [0,85 · 210 · (576 − 16,08) + 4 200 · 16,08]
Pn = 0,80 · [178,5 · 559,92 + 67 536]
Pn = 0,80 · [99 946 + 67 536]
Pn = 0,80 · 167 482 ≈ 133 986 kg ≈ 134,0 toneladas
La diferencia: 180,3 − 134,0 = 46,3 toneladas menos de capacidad, una pérdida del 25,7 %. Más de una cuarta parte de la carga que aguanta la columna, por una capa de hormigón mal consolidada de 3 cm y sin que la geometría exterior haya cambiado nada.
El ejemplo usa dimensiones y cuantías representativas de vivienda, y el número exacto en cada caso depende del sondeo real. Pero el orden de magnitud (una fracción importante de la capacidad perdida en una capa que a simple vista parece «solo estética») se repite con frecuencia en obra.
Qué hacer si aparece
La respuesta no es enlucir y seguir. Se pica hasta llegar a hormigón sano (el que suena compacto al golpe del martillo, no hueco ni poroso), se limpia y se satura la superficie, y se repone con un mortero de reperfilado de alta resistencia o con grout expansivo sin contracción, según la profundidad.
Si la cangrejera compromete una porción grande de la sección, como en el ejemplo anterior, hay que evaluar además si la columna necesita un refuerzo exterior (encamisado) antes de dar por cerrada la reparación. Un parche cosmético no resuelve un problema de capacidad.
Mi criterio sobre esto
Yo no aceptaría nunca el argumento de que «el enlucido lo tapa». Tres centímetros de hormigón malo por cara llevan una columna de 180,3 a 134,0 toneladas, 46,3 menos, y desde afuera la columna sigue midiendo 30×30. Ese es el problema: el defecto se puede esconder, y la cuenta de la capacidad no.
Por eso me parece que la revisión de obra gris debería hacerse con martillo en la mano, no solo mirando. Golpear la columna con un martillo toma un minuto, y es mucho más fácil que descubrir la cangrejera después, bajo la pintura.
La reserva, y es una importante: antes de dar la alarma hay que estar seguro de que es cangrejera y no picado. Si la textura es pareja en toda la columna y de apenas unos milímetros, es trabajo de los maestros y no hay nada que reforzar. Si es irregular, localizada y con el agregado suelto, ahí sí. Y el 25,7 % es de una columna típica de vivienda con las cuantías del ejemplo, no un número para aplicar a cualquier columna sin sondeo.
